Los Padres y el Lenguaje del NiñoLos Padres y el Lenguaje del Niño

por Valentín Fernández-Tubau, psicólogo

Los Padres y el Lenguaje del Niño


REGLAS BASICAS PARA UNA BUENA COMUNICACION

Como ya hemos dicho, la evolución de este magnífico proceso natural en el niño va a depender en gran medida de ti misma. Si comunicas adecuadamente con tu hijo ayudarás a que su paso a través de las distintas etapas se realice sin problemas. Por ello, deben evitarse los errores más frecuentes y potenciar las conductas comunicativas adecuadas.

Es importante pues, que cuando comuniques algo a tu hijo, te asegures de que "recibe" tu comunicación, que comprende lo que le comunicas. No vale aquí echarle las culpas si no lo entiende; hay que pensar que hacernos entender es responsabilidad nuestra, así que seamos pacientes con él.

Por otra parte, cuando tu hijo te comunique algo, es fundamental que prestes atención y pongas interés, por muy simple que te parezca. Desde que inicia una comunicación contigo, proponte concentrarte en ella. Dadas sus limitaciones, también tendrás que tomar responsabilidad por entenderle y en algunas ocasiones no será tan fácil.

Una vez hayas comprendido su comunicación, hazle notar de forma agradable -verbalmente, con una sonrisa, un gesto o una caricia- que la has recibido. Eso se debe cultivar desde que sus primeros días de existencia ya que es lo que le animará a seguir comunicándose y por lo tanto le ayudará a potenciar su desarrollo comunicativo y lingüístico.

CONSEJOS PRACTICOS PARA LA ADQUISICION DE LENGUAJE

Además de todo lo anterior, existen una serie de normas prácticas para favorecer la adquisición del lenguaje en los más pequeños.

En primer lugar tenemos que hablar al niño de forma clara. La pronunciación debe ser lenta y cuidadosa. También podemos mostrarle objetos, para que pueda conectar lo mejor posible lo que ve con lo que oye. Para eso podemos dar un paseo por la casa y mostrarle los objetos al tiempo que pronunciamos claramente el nombre de estos. Hay que hablarle de forma que se capte su atención y preferiblemente acerca de objetos que le puedan interesar (aunque le interesan muchos más de lo que imaginamos).

Más adelante, si el niño se encuentra a gusto con ello, podremos introducir libros con imágenes, y en actitud de juego decirle como se llama cada objeto representado. Para ello es necesario saber despertar su interés pues de nada servirá nuestra comunicación si el niño no tiene interés por recibirla.

El juego ofrece otra herramienta muy útil en la comunicación y en la formación del lenguaje. Sin embargo, hay que saber encontrar el punto de involucración adecuado: jugar sin estar desligada, pero sin agobiar. Para ello hay que seguir unas reglas básicas. Nunca cortes la comunicación de tu hijo en el juego, debido a tus reglas culturales. Si tu hija desnuda a su muñeca, no le impidas que lo haga, ni te preocupes por ello; ya descubrirá si es o no adecuado más adelante. Tampoco la fuerces a jugar de la manera que tú jugarías ni la conviertas en una mera espectadora. Hay que evitar explicarle como "debe jugar" o explicarle algo por encima de su posibilidades. Si quieres, preséntale opciones, pero es muy conveniente dejarle tomar la iniciativa (tu la marcas en otras ocasiones).

La clave es que juegues por placer, poniéndote a su altura física y sin obsesionarte por el objetivo de enseñar. Si lo logras serás la mejor de las maestras, le ayudarás en su comunicación y formación del lenguaje, y además disfrutarás con ello.

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©2003 Valentín Fernández-Tubau Rodés
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