DEL CUARTO AL OCTAVO MES
Entre el 4º y el 8º mes, observarás que tu hijo aprende a anticiparse a la comunicación de los demás, y también a reconocer personas y objetos.
Cuando haces el gesto de cogerle y él se te entrega para que lo levantes, o cuando le das de comer y abre la boca nada más ver la cuchara, son momentos en los que puedes comprobar claramente que te comprende y anticipa lo que vas a hacer (antes de que lo hagas), todo un gran logro en su desarrollo comunicativo.
Poténciaselo valorándole esas conductas, presentándole situaciones en las que pueda demostrar sus recien adquiridas dotes y no cortándole la oportunidad de ponerlas en práctica.
Llegado ese periodo, también observarás que tu hijo ya no sonríe a todo el mundo, sino que selecciona su comunicación: a mamá le sonrío, al extraño le lloro porque no sé quién es. Es decir, reconoce a las personas. Esta etapa coincide también con la observación y estudio de los objetos; a partir de ahora el bebé tendrá un gran interés por ellos y, si puede, los abrirá y destripará para descifrar su misterio. ¡Tiene una vocación absoluta de científico! No caigas en la tentación de impedírselo. Muy al contrario, pon a su alcance objetos que pueda inspeccionar y que no te importe el que los rompa.
DE LOS 8 A LOS 18 MESES
Entre los 8 y 18 meses van a aparecer y desarrollarse otras habilidades comunicativas muy portentosas. Tu bebé, que ya reconoce objetos, va a poder comunicar sobre algo en particular acerca de ellos. Por ejemplo, puede hacerte entender que le des un un sonajero o su osito. Ya comprende que puedes anticipar su comunicación, y por tanto sabe que si, por ejemplo, te señala el sonajero, vas a entender que quiere que se lo traigas.
Gracias a esta serie de habilidades nuevas, va a empezar causar efectos en su entorno de forma voluntaria y va a influir sobre los demás para compartir experiencias o conseguir propósitos.
Un tiempo después verás que hijo se inicia en el uso los símbolos : coge un cubo y hace ver que es el teléfono, se pone una cuchara vacía en la boca pretendiendo que come. Finalmente llega un momento que aunque no haya cubo, el niño, a su manera, dice "teléfono". En ese momento, ya posee la gran característica que nos diferencia a los hombres de los animales: es capaz de comunicar acerca de un objeto (teléfono) sin la necesidad de otro que lo represente.
A partir de entonces, las palabras sueltas irán aumentando en número y poco tiempo después, el lenguaje se desarrollará de manera asombrosa.
Durante todo este periodo habrá sido fundamental tu labor y tu interacción con él en todos los momentos de comunicación entre ambos. Y ahorá comprobarás que los ratos en que le has hablado, le has contado como se llamaban los objetos de la casa, y le has aplaudido o animado en sus comunicaciones no verbales, tendrán su recompensa; de ello habrá dependido en cierta medida el que tu hijo alcance un nivel superior al que por sí solo alcanzaría.
DE LOS 18 MESES a LOS 4 AÑOS Y MEDIO
Por increíble que parezca, entre los 18 meses y los cuatro años y medio tu hijo todavía alcanzará un nivel de comunicación más complejo. Podrá entender las metáforas, las ironías, es decir, el lenguaje indirecto. Hasta ese momento, si al llegar a casa nos cuenta la canguro de nuestro hijo que éste ha lanzado sus juguetes contra la cristalería y se nos ocurre decirle irónicamente "que bien te has portado", puedes estar segura de que el niño lo creerá literalmente y te arriesgas a que el día siguiente no quede una sola pieza en tu casa. Además de pasárselo genialmente, creerá que ha hecho toda una proeza en buena conducta. Pero llega un momento en que comprende el lenguaje indirecto, alcanza un nuevo y sofisticado nivel que le permite entender que cuando llueve y dices "¡qué buen tiempo!" estás haciendo una ironía; también entenderá que al cesped le llames "un mar de verde". Ya no toma toda la comunicación de forma literal.
Este nuevo nivel también le va a permitir entender que alguien puede actuar erróneamente si tiene datos falsos; es decir, si hace buen tiempo y ve que te abrigas, sabe que estas equivocado. Y también sabrá que si alguien o él mismo te engaña, vas a producir una respuesta incorrecta en funcion de ese engaño. ¡Todo un prodigio de inteligencia!